LA PRINCESA QUE NO SE PODÍA PEER

Hace mucho tiempo, en el País de las Buenas Maneras, vivía la princesa que no se podía peer. Constreñida por los lineamientos de Palacio y vigilada estrictamente por sus ayas, buscaba la forma de escapar y satisfacer su deseo. El rey, su padre, sospechando las intenciones de su hija, mandó cerrar cualquier vía de escape, incluso las claraboyas inmundas que comunicaban con el país vecino, cuyo nombre nunca era pronunciado.
   -Merdaza -le dijo un día en que la sorprendió mirando más allá del horizonte-, mi poder se extiende por encima de tus deseos. Te supera y te abarca. Soy el rey y tú, la última descendiente del linaje de los Peristaltos.
   Ella fingió sometimiento y, como todas las noches, se perdió en la negrura de sus sábanas. Cerró los ojos y pidió indulgencia a los Poderes. Fue entonces que una voz velada depositó en sus oídos un mensaje misterioso.
   "Merdaza, despierta, tus ruegos han sido escuchados. Construye un ala delta con tus sábanas y los travesaños de tu ropero. Huye lejos, ahora, antes de que la aurora nos venza". 
   Y así lo hizo.
   Y despegó desde su balcón marmóreo.
   Y voló y voló por encima de torreones, murallas y cúpulas; voló hasta que el sol cruzó el cielo y comenzó a hundirse por detrás de las montañas del país vecino. 
   Pronto sus pies pisaron suelo extranjero y, sabiéndose más allá de la influencia de su padre, el rey, Merdaza soltó el vientre contenido años atrás. Al momento, como si las trompas de un palacio hubieran anunciado su llegada, los embajadores de aquel país se descolgaron de un gran cedro y la recibieron con todos los honores, la montaron en un carruaje ventilado y la convirtieron en esposa de su rey. 
   Desde entonces, vivió feliz y peyéndose por el resto de sus días.

Primeros haikús del año...

En el río seco
el pez de piel brillante
se volvió un espejo.

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Es el hada
en el JARDÍN-de-INVIERNO
una mosca congelada.

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En la boca de los elfos
se destilan cosas raras;
son palabras.

EL BEBÉ MOMIA


El bebé momia nació muerto.
Su piel es de polvo antiguo                                          
Y por eso se muere de frío.
Tiritan todos sus huesos;
Tiritan todos sus anhelos.
El bebé momia se cubrió de vendas
Bañadas en esencias de incalculable valor:
Esencia de lágrimas piramidales,
Esencia de nubes hiperboreales,
Esencia de escarabajos  sepulcrales,
Esencia de veneno de escorpión,
Esencia de placenta de hipopótamo,
Esencia del recuerdo de las rimas de las lenguas naturales.
Se cubrió de vendas para no congelarse.
El bebé momia nació ciego,
No sabe que existe la luz
E ignora la explosión de los colores.
El bebé momia nació paralítico,
Atrofiado,
No siente NADA.
Solamente el frío, el frío, el frío.
El bebé momia tiene el recuerdo de la saliva:
Un traguito, una cosita escurridiza,
Un sapo que se le fue por la garganta,
Un atisbo de lo que sería saciar la sed.
El bebé momia tiene un poderoso olfato
Con el que ha olido las aguas del gran río
Y el lejano útero del que salió.
Sus recuerdos milenarios son OLORES.
Y su presente es gélido y anhelante:
EL BEBÉ MOMIA QUISIERA PASAR SALIVA,
Pero su lengua está seca porque nació muerto.


ENCICLOPEDIA ALEGÓRICA COMPACTA


     Por el Sr. Weizenfluss


 

Prólogo y justificación de este trabajo


“Tal es la mirada de los seres habitados por duendes”. Algo así recitaba la sentencia; no sé si del dramaturgo o citada por él dentro de su misma obra. Lo cierto fue que la actriz me señalaba a mí y en su boca dicha sentencia parecía durar una eternidad. El cañón iluminándola, los ojos casi dislocados pero paradójicamente fijos en mí... y sus palabras como diamantes asesinos que se desprendieron de un glaciar agonizante.
Desde entonces no me ha quedado más remedio que recobrar mi pasado remoto y llamarlos a todos de nuevo para que vuelvan a precederme como séquito y a arrastrarse tras de mí para que por las noches, y sobre todo,  cuando comienzo a despertar, me dicten al oído sus alegorías.


Globalización


La globalización es como una barca bien pulida que se está llenando de girasoles. Un solo hombre la conduce y navega sobre las aguas de un mar inmenso donde no hay nada, ni siquiera horizonte. La barca boga y boga, impávida, sin derrotero fijo. Y mientras, más girasoles brotan en ella. Pero en aquel mar no hay nada, nada; porque en la superficie del mar nunca habrá nada[1].


Presidente


Un presidente es un señor que porta un sombreo ajeno como si fuera propio. En algunos casos hay quien le recuerda sobre lo del sombrero, pero sólo porque el presidente lo permite. En otros casos los que debieran recordarle o bien no tienen los cojones suficientes, o bien tampoco el sentido de su responsabilidad; o bien viven aterrados. Entonces un presidente se vuelve un señor que toma por suyo un sombrero que no le pertenece, lo luce, le hace modificaciones, a veces lo cuelga y lo deja empolvar y, cuando pierde toda su condición humana para volverse EL presidente, entonces termina por bajarse los pantalones, subirse a un sitio alto donde todos lo puedan ver  y cagarse en el sombrero.

Democracia

La democracia es una señora que supuestamente se encontraron unas tribus helénicas en una cueva. Estaba desnuda.


[1] Globalifóbicos: Los globalifóbicos son unas cuantas polillas que intentan roer la barca sólida y bien pulida de la globalización. No saben por dónde empezar porque la barca es grande y su madera muy resistente. Además se está llenando de girasoles. Pero ellos seguirán hasta encontrar acaso un punto débil para hacer un orificio y luego volar despavoridos cuando el agua brote a chorros. Y ya no sabrán qué hacer porque, al hundirse la barca, los girasoles y con todo ello el señor que rema, se dirán “qué idiotas hemos sido” sin saber  por qué.  La razón es sencilla: en ese mar vacío no existe más que una barca... y las polillas, debido a su ínfima condición, no han sido creadas para irse a pique y sobrevivir en el fondo.

NULLATTACK

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Ante los efectos de la devaluación, la sra. Kunst colapsó. Sus manos temblaban. Sus ojos se pusieron muy redondos, como hostias. No soportaba la presencia de billetes, cheques o documentos con cifras en las inmediaciones de su campo visual. 
Tiró sus arcones al río. 
Sus últimos días los pasó sentada sobre el refrigerador. Abriendo y redondeando los labios, sólo decía: cero cero cero cero cero cero cero cero oooooooooo 0000000000000000000000000.................. 



Extracto

"Después de crear el mundo, Dios se montó en su bicicleta, tomó una dirección y decidió encontrar el límite de sus deseos." 
(Versículo 32 del Libro I del Ciclogénesis de las R. M. C.)
NON CREDO
De las  REVERENDAS MADRES CICLISTAS
Quienes por primera vez instauran un discurso formal en  la red.

No creemos en los prejuicios cognitivos de la mayoría, v. gr., “tiempos pasados fueron mejores, si tengo coche SOY más, el dinero lo soluciona todo,  se debe  hablar inglés para acceder a una mejor vida, hay países tercermundistas y hay países primermundistas, Europa es el Viejo Mundo, las lenguas indígenas son dialectos”, etc. (Por mencionar algunas imbecilidades que repite y asume el ser humano promedio todos los días de su miserable vida.)
No creemos en el sistema económico mundial.
No creemos en la globalización, pues homogeiniza en la superficie para maquillar de profundidad lo que sólo a algunos les conviene.
No creemos en los políticos, ni en los senadores, ni en los diputados, ni en los partidos, pues sus propuestas y su trabajo son más fantasía que una novela de cienca ficción anglosajona.
No creemos en las instituciones, así de simple, ya que acartonan al ser humano para funcionar inconscientemente bajo un programa de atavismos y conductas irreflexivas.
No creemos en las máquinas, sobre todo en los automóviles, pues aceleran la deshumanización de nuestro biosustento a tal grado que vemos cuerpos gordos y torpes por doquier.
No creemos en el homo sapiens sapiens (parece que ya no existe).
No creemos en Alá.
No creemos en Yahvé.
No creemos en Jehová.
En breve, no creemos en ningún dios de estirpe semita.
No creemos en la ciencia como panacea para una mejora sustancial del mundo.
No creemos en los textos legales (LA LEY), pues son como los diccionarios de la Real Academia de la Lengua Española: apenas van en el QUIJOTE.
No creemos en el cine.
No creemos en la música que se hace por medios electrónicos.
No creemos en la “información” que transmiten los medios masivos de comunicación.
No creemos en la imagen ni en las apariencias, creemos en lo que OLEMOS, PALPAMOS, ESCUCHAMOS, COMEMOS y SENTIMOS directamente.
No creemos en el psicoanálisis. De hecho, no creemos en la psicología.
No creemos en el maquillaje, que vuelve monstruosas a las mujeres y simulacros a los hombres.
No creemos en el tiempo.
NO CREEMOS EN EL DINERO.
No creemos en la certeza, sea cual sea ésta, sino en la movilidad y el cambio como esencia cósmica.
No creemos en los opuestos, sino en los continuos.
No creemos en las filosofías ni en las ideologías, sino en la CATOPTROSOFÍA.
No creemos en los alienígenas.
No creemos en la DEMOCRACIA.
No creemos en ninguna forma de gobierno actual.
No creemos en la velocidad, que estresa y agota; ni en la prisa, que lleva al mismo sitio con más desgaste mental y corporal.
No creemos en el PROGRESO: los fotones siempre han sido los mismos desde la creación y, hoy por hoy, siguen siendo la base de toda la energía que nos mueve.
No creemos en los discursos largos, por eso seremos siempre breves, puntuales y agudas.
En fin,
No creemos que entendáis lo que estamos diciendo.
Pero, para continuar con nuestra orden y su misión en la tierra:
CREEMOS EN LA BICICLETA y también en LAS HADAS AMARILLAS.
 
Mamén