Toda afirmación, juicio, sarcasmo y opinión humildemente universal en este espacio es responsabilidad de los duendecillos de mi bosque privado.
MONTAÑA ACUOSA
Uno de tantos, que era dios, descendió lejos de la Montaña Acuosa, junto a la casa del escribano-astrónomo eremita. Éste salió a recibirlo, aunque sabía que sus manos arderían ante la instauración del tiempo.
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