LA SEÑORA AMARILLA

La señora amarilla vivía en lo alto de la torre que se encuentra dentro del cuadro que cuelga sobre el comedor de mi casa. Por las noches solía bajar a barrer las migajas y morusas que quedaban de las cenas. Realizaba esto  con gusto y prolijidad; lo habría seguido haciendo de no ser por el gato que, en una noche de plenilunio, saltó sobre ella para deglutirla.

No hay comentarios: