NON CREDO
De las REVERENDAS MADRES CICLISTAS
Quienes por primera vez instauran
un discurso formal en la red.
No creemos en los prejuicios
cognitivos de la mayoría, v. gr., “tiempos pasados fueron mejores, si tengo
coche SOY más, el dinero lo soluciona todo, se debe hablar inglés para acceder a una mejor vida,
hay países tercermundistas y hay países primermundistas, Europa es el Viejo
Mundo, las lenguas indígenas son dialectos”, etc. (Por mencionar algunas
imbecilidades que repite y asume el ser humano promedio todos los días de su
miserable vida.)
No creemos en el sistema
económico mundial.
No creemos en la
globalización, pues homogeiniza en la superficie para maquillar de profundidad
lo que sólo a algunos les conviene.
No creemos en los
políticos, ni en los senadores, ni en los diputados, ni en los partidos, pues
sus propuestas y su trabajo son más fantasía que una novela de cienca ficción
anglosajona.
No creemos en las
instituciones, así de simple, ya que acartonan al ser humano para funcionar
inconscientemente bajo un programa de atavismos y conductas irreflexivas.
No creemos en las
máquinas, sobre todo en los automóviles, pues aceleran la deshumanización de
nuestro biosustento a tal grado que vemos cuerpos gordos y torpes por doquier.
No creemos en el homo
sapiens sapiens (parece que ya no existe).
No creemos en Alá.
No creemos en Yahvé.
No creemos en Jehová.
En breve, no creemos en
ningún dios de estirpe semita.
No creemos en la ciencia
como panacea para una mejora sustancial del mundo.
No creemos en los textos
legales (LA LEY), pues son como los diccionarios de la Real Academia de la
Lengua Española: apenas van en el QUIJOTE.
No creemos en el cine.
No creemos en la música
que se hace por medios electrónicos.
No creemos en la “información”
que transmiten los medios masivos de comunicación.
No creemos en la imagen
ni en las apariencias, creemos en lo que OLEMOS, PALPAMOS, ESCUCHAMOS, COMEMOS
y SENTIMOS directamente.
No creemos en el
psicoanálisis. De hecho, no creemos en la psicología.
No creemos en el
maquillaje, que vuelve monstruosas a las mujeres y simulacros a los hombres.
No creemos en el tiempo.
NO CREEMOS EN EL DINERO.
No creemos en la certeza,
sea cual sea ésta, sino en la movilidad y el cambio como esencia cósmica.
No creemos en los opuestos,
sino en los continuos.
No creemos en las
filosofías ni en las ideologías, sino en la CATOPTROSOFÍA.
No creemos en los
alienígenas.
No creemos en la
DEMOCRACIA.
No creemos en ninguna
forma de gobierno actual.
No creemos en la
velocidad, que estresa y agota; ni en la prisa, que lleva al mismo sitio con más
desgaste mental y corporal.
No creemos en el
PROGRESO: los fotones siempre han sido los mismos desde la creación y, hoy por
hoy, siguen siendo la base de toda la energía que nos mueve.
No creemos en los
discursos largos, por eso seremos siempre breves, puntuales y agudas.
En fin,
No creemos que entendáis
lo que estamos diciendo.
Pero, para continuar con
nuestra orden y su misión en la tierra:
CREEMOS EN LA BICICLETA y
también en LAS HADAS AMARILLAS.
Mamén