El Paladín de las Colmenas bebió la pócima. Se le había ofrecido como vino durante un banquete en honor a su victoria contra los Sutogotos. Antes de morir consumido por el dolor, supo, para su pesar, que la Dama Rencorosa era su ejecutora y que, para confeccionar el brebaje, había mezclado los cordones umbilicales de todos los hijos nonatos que habían sido extirpados de los vientres de las Doncellas Amantes de Penticia.
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