ENCICLOPEDIA ALEGÓRICA COMPACTA


     Por el Sr. Weizenfluss


 

Prólogo y justificación de este trabajo


“Tal es la mirada de los seres habitados por duendes”. Algo así recitaba la sentencia; no sé si del dramaturgo o citada por él dentro de su misma obra. Lo cierto fue que la actriz me señalaba a mí y en su boca dicha sentencia parecía durar una eternidad. El cañón iluminándola, los ojos casi dislocados pero paradójicamente fijos en mí... y sus palabras como diamantes asesinos que se desprendieron de un glaciar agonizante.
Desde entonces no me ha quedado más remedio que recobrar mi pasado remoto y llamarlos a todos de nuevo para que vuelvan a precederme como séquito y a arrastrarse tras de mí para que por las noches, y sobre todo,  cuando comienzo a despertar, me dicten al oído sus alegorías.


Globalización


La globalización es como una barca bien pulida que se está llenando de girasoles. Un solo hombre la conduce y navega sobre las aguas de un mar inmenso donde no hay nada, ni siquiera horizonte. La barca boga y boga, impávida, sin derrotero fijo. Y mientras, más girasoles brotan en ella. Pero en aquel mar no hay nada, nada; porque en la superficie del mar nunca habrá nada[1].


Presidente


Un presidente es un señor que porta un sombreo ajeno como si fuera propio. En algunos casos hay quien le recuerda sobre lo del sombrero, pero sólo porque el presidente lo permite. En otros casos los que debieran recordarle o bien no tienen los cojones suficientes, o bien tampoco el sentido de su responsabilidad; o bien viven aterrados. Entonces un presidente se vuelve un señor que toma por suyo un sombrero que no le pertenece, lo luce, le hace modificaciones, a veces lo cuelga y lo deja empolvar y, cuando pierde toda su condición humana para volverse EL presidente, entonces termina por bajarse los pantalones, subirse a un sitio alto donde todos lo puedan ver  y cagarse en el sombrero.

Democracia

La democracia es una señora que supuestamente se encontraron unas tribus helénicas en una cueva. Estaba desnuda.


[1] Globalifóbicos: Los globalifóbicos son unas cuantas polillas que intentan roer la barca sólida y bien pulida de la globalización. No saben por dónde empezar porque la barca es grande y su madera muy resistente. Además se está llenando de girasoles. Pero ellos seguirán hasta encontrar acaso un punto débil para hacer un orificio y luego volar despavoridos cuando el agua brote a chorros. Y ya no sabrán qué hacer porque, al hundirse la barca, los girasoles y con todo ello el señor que rema, se dirán “qué idiotas hemos sido” sin saber  por qué.  La razón es sencilla: en ese mar vacío no existe más que una barca... y las polillas, debido a su ínfima condición, no han sido creadas para irse a pique y sobrevivir en el fondo.

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