Entropellamiento

Un buen día de 1937, Amelia Earhart sobrevolaba el Pacífico. Su rostro sereno se deleitaba con los destellos del mundo. Jamás se habría imaginado que la atomósfera local circundante sufriría un reordenamiento abrupto de sus constituyentes elementales; pero así fue. -Es posible que ahora los restos de su aeroplano se encuentren en un sitio ligeramente alternativo y a la vuelta de nuestro mundo-.
Pobre Amelia, se la esperaba con entusiasmo y unas cajas de cerveza.

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