Toda afirmación, juicio, sarcasmo y opinión humildemente universal en este espacio es responsabilidad de los duendecillos de mi bosque privado.
Pildorillas
Quiero comer
la piel acecinada:
tu sal me escuece.
La universal bandera
de muchos hombres...
El vacío.
Ocultas en el cráneo
las flores grises
de la sinapsis.
Príncipe antiguo,
dominador del orbe,
el miedo.
En los espejos
destino, ¡ay!, futuro.
Catoptromante.
PENE creador:
Dios; y la NADA
su vagina.
Unas luces imperceptibles
en los bosques del silencio.
Los elfos.
Casa de barro;
por fuera diamantes por dentro manjares.
La piñata.
Sudor, miel, agua,
la caja de Pandora,
pezón, vagina.
Erizos verdes
en el fondo de un mar seco:
Los cactus.
Los dientes de mi amante
deberán devolver a la luna
las tajadas que la hicieron menguar.
Género rancio:
la mujer es una oliva
junto a un queso roquefort.
Amatista líquida.
Se atoran en los dientes
Sus astillas ácidas.
Los ángeles custodios
Se tragaron sus plumas
Para no escapar.
Dos corolas se yerguen
Punzadas de rocío.
Una lengua baja del cielo.
Ya sé quién es mi esposa.
No se lo diré.
Despertaría dragones.
Primero muerto que resucitado,
Dijo el hereje.
Y sigue vivo.
En el nombre del Padre,
Del Hijo y del Espíritu Élfico,
Amén.
A través del protector de pantallas
Me miran, apocadas,
Las caras del mundo.
El queso
Un torrente de leche
Que se volvió verso.
Una nube hinchada
Que pasta en la montaña,
La vaca.
Espejo opaco,
Blanco ojo sin pupila,
La leche.
Heredero de los dioses,
Contrahecho,
El músico.