CTHOLON I
¿Qué hay en tu boca que es como el desierto?
Abres los ojos, los cierras.
Tu piel se cubre con la sombra de un castaño inconcebible.
Y tu boca rompe la atmósfera como dos dunas que se juntan.
Parece que la luna se ha quedado en tus labios.
Parece que tras ellos están todos los genios de la soledad
y todos los deseos inexpresables.
Tu boca por la mañana es como el desierto.
Pero tu boca, por la mañana,
Conserva la cofia de las estrellas.
TU BOCA CONSERVA LA NOCHE ENTERA.
Y yo te miro y te beso.
Y lo hago como si fuera un riesgo mortal.
Porque tu boca desértica se transforma.
Y entonces es otra cosa de la que no quiero hablar.
Prefiero el haz artero de tu boca como el desierto:
Como si yo pudiera eternizar el desierto sereno en esos labios perecederos.
CTHOLON II
Después de ti…
Mi piel desnuda es el festín de los mosquitos:
Sus alas baten en zumbidos uniformes,
Cerca de mi oído.
Se mueven inconstantes y fantasmagóricos,
No sé dónde se hallan,
Pero supongo sus movimientos.
Saltan de un punto a otro,
Hasta que se posan en la orilla de mi cuerpo.
Se materializan como yunques en mi dimensión actual,
Penetran mi caudal,
Se ceban en él,
Engordan en microsegundos y,
En un lapso aún más pequeño,
Desaparecen de la realidad,
Se desintegran en su eternidad saciada que dura cuarenta y ocho horas.
1 comentario:
de todos el que me gusta más sobretodos es el I
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